Las magnolias de la plaza Jesús García: testigos centenarios de la historia

17 de marzo de 2022

Por Jesús Ernesto Ibarra Quijada

Entre los muchos elementos que forman parte de la esencia y de la historia de Nacozari de García, se encuentran los antiguos árboles de magnolia que adornaron por muchos años la plaza y flanquearon celosamente el monumento al héroe Jesús García. 

Eran un total de siete frondosos árboles de magnolia cuyo amplio follaje y elegante flor, engalanaron por muchas generaciones el centro histórico de la ciudad. Su presencia en la plaza es tan antigua como los edificios mismos que embellecen la zona centro. El origen de estos hermosos árboles permanece incierto. Se entiende que fueron traídos desde el extranjero, posiblemente de los Estados Unidos en la década de 1900 por la familia Douglas. De ser cierta esta hipótesis, los árboles llegaron seguramente de los estados sureños de aquel país, lugar donde abunda dicha especie. 

Otra versión —interesante, aunque difícil de comprobar—, señala que esta especie de flora llegó directamente desde Europa muy a principios del siglo XX. Fueron don Juan Madero Do Cámara y María de Todos los Santos Melo Do Jardim quienes trajeron desde las islas Azores de Portugal hasta Nacozari los primeros árboles de magnolia en todo México. 

Lo cierto es que el llamado «jardín de las magnolias» identificó por muchos años a Nacozari de García. En la década de 1970, cuando los dueños intentaban talar los árboles para despejar el jardín y construir un cine en ese lugar, los pobladores se lanzaron en defensa de aquel histórico patrimonio. Un grupo de ciudadanos se apersonó en el jardín para custodiar los árboles y evitar la tala que se pretendía realizar. La autoridad municipal, por su parte, se abocó de inmediato a gestionar acciones para preservar el bello jardín. 

En 1971, la Dirección de Obras Públicas del Estado de Sonora decidió negar cualquier permiso de construcción que pudiera afectar aquellos árboles en la plaza Jesús García. Ese mismo año, la Delegación Forestal en Sonora de la Secretaría de Agricultura del gobierno federal negó autorización a los propietarios del terreno para cortar o trasplantar los árboles, impidiéndose incluso cualquier modificación de su follaje. La autoridad federal señaló que desde el punto de vista ecológico y forestal, servían de ornato para el pueblo y se consideraba conveniente el cuidado de dichos árboles.  

Pero a pesar de las restricciones impuestas a los dueños, el predio seguía siendo de propiedad privada, pues fue adquirido directamente a la empresa Moctezuma Copper Company en 1971. Ante tal situación, las medidas de preservación habrían de avanzar por la vía jurídica. El 22 de octubre de 1976, en sesión ordinaria, el Ayuntamiento que presidía Roberto Pierce Saenz, aprobó por unanimidad de votos un acuerdo que solicitaba al Ejecutivo estatal la expropiación del terreno en conflicto. El gobierno aprobó de inmediato el requerimiento que le hacía el Ayuntamiento, y el día 5 de noviembre de ese mismo año, el gobernador Alejandro Carrillo Marcor firmó el decreto que expropió por causa de utilidad pública el predio donde se ubicaban las magnolias.  

En el marco del 69º aniversario luctuoso del héroe de Nacozari, el representante personal del gobernador entregó personalmente al presidente municipal el decreto de expropiación.   

El decreto entró en vigor el 10 de noviembre de 1976, y a partir de esa fecha, el terreno de 1,281.46 metros cuadrados pasó por fin al patrimonio de los nacozarenses.

Las magnolias se habían salvado… aunque no por mucho tiempo. 

Estos árboles de magnolia son especies en riesgo de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, y están considerados como árboles patrimoniales por la Ley para la Protección, Conservación y Fomento del Árbol en las Zonas Urbanas del Estado de Sonora.


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